
Durante la pandemia me descargué TikTok, y ahí mi vida cambió para siempre.
Todo empezó en 2020. Me encerraron en casa y me dejaron sin lo que era la esencia de mi vida: el deporte y la competición. Como sustituto encontré los esports, las competiciones dentro de los videojuegos.
Entré por pura curiosidad y terminé, con apenas 18 años, trabajando para el FC Barcelona y narrando más de 70 eventos internacionales ante audiencias de 15.000 personas.

Pero lo que de verdad me catapultó hasta esas empresas no fue mi capacidad de narrar: fueron las redes sociales. TikTok estaba dando sus primeros pasos, y me consolidé como uno de los perfiles con más seguidores de la comunidad de videojuegos.
Entendí que contratarme ya no significaba “tener un narrador”: significaba sumar espectadores y aumentar los beneficios.

Con el tiempo he ido creando distintos perfiles que me han hecho cumplir hazañas inimaginables, como compartir pista con los mejores jugadores de pádel del mundo o trabajar para Skydance y Netflix en el documental de Rafa Nadal.
Y ahora mi reto es hacer lo mismo, pero con distintas empresas y sectores.
Antes de trabajar con cualquier cliente me gusta entenderlo a fondo: detectar sus fortalezas para potenciarlas y sus debilidades para diseñar la mejor estrategia posible. Porque tener millones de visitas no significa conseguir nuevos clientes. Necesitamos que confíen en nosotros, crear la necesidad sobre el producto que queremos vender, y eso solo se logra con una buena estrategia.

Cuanto más loco es el reto, más me motiva. Hasta la fecha he conseguido viralizar a todos mis clientes, y no es solo por entender los algoritmos o saber hacer buenos vídeos: es gracias a la prueba y el error constante, a analizar lo que no funciona y adaptar la estrategia hasta dar con el vídeo que explota.
Todos los negocios pueden obtener grandes beneficios con la creación de contenido orgánico en redes, pero no todos pueden exprimirlo con el mismo potencial. Por eso no acepto cualquier propuesta: trabajo solo con los clientes con más capacidad de rentabilizar una gran exposición. El problema casi nunca es “mi empresa es B2B y no funcionaría en redes”; el problema suele ser generar leads y no poder atenderlos con la profesionalidad que merecen.
Si has llegado hasta aquí y crees que las redes pueden ayudarte a expandir tu negocio, hablemos.
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